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Hay sequia y restricciones de agua en muchos puntos de España, no llueve y mucha gente que vive de la agricultura ven peligrar sus plantaciones, sus olivos, sus hortalizas…

Esto se traduce en subidas de precios, incremento del recibo de la luz y la contaminación que respiramos.

Somos responsables del gasto desmesurado y podemos hacer pequeños o grandes gestos que eviten el gasto innecesario de agua, cerrando el grifo al lavarnos los dientes o enjabonarnos en la ducha y no desperdiciar el líquido elemento mirando un grifo abierto que derrocha litros y litros de agua…

Tendríamos que pensar que es un bien que no es infinito, tenemos que reciclar aún más los plásticos, latas, cartones o vidrio para no contaminar tanto, respiramos gases contaminantes, nuestros mares están llenos de lavadoras, bicicletas y bolsas de plástico, que incluso pasan a la cadena alimenticia, comemos pescados con trozos de plásticos en sus estómagos, amén de los que mueren atrapados entre argollas de los envases de lata.

No somos conscientes de lo que estamos provocando en nuestro medio ambiente, ni en lo que generamos intoxicando el futuro inminente que se nos viene encima. Ir de senderismo, supone ver lugares llenos de basura que gente irresponsable arroja en los caminos sin pensar que eso no lo harían en sus casas, usamos los coches para todo innecesariamente la mayoría de las veces…

Las grandes ciudades tienen una negra boina de humo tóxico que afecta a las vías respiratorias de la ciudadanía, y especialmente de personas sensibles por enfermedades como alergias, asma y otras muchas…

Tampoco existe un transporte público eficaz y barato que ayude a la movilidad de las personas y que evite el tráfico cargante y amenazador.

Solo algunas campañas de recogidas de residuos realizadas por organizaciones ecologistas o ONG`s como Barrio Vivo, conciencian y limpian playas de la basura que gente imprudente, inconsciente e incívica arroja en nuestro litoral, kilos y kilos de desechos que deberían estar en sus contenedores, colillas en la arena, que tardan años y años en consumirse provocando mares que contaminamos por nuestra actividad.

Nos cargamos nuestros campos, nuestros ríos y nuestras playas, familias que no enseñan educación a sus pequeños porque tiran una bolsa de patata en la acera o en la arena sin que se les obligue a recogerlas y depositarlas en una papelera.

Pequeños grandes gestos que evitarían el calentamiento global, la sequía, la contaminación y las grandes superficies de bolsas de plásticos y basuras que flotan en nuestros océanos, amenazando a miles de especies marinas, amenazando sus vidas y las nuestras al comer las basuras que los animales ingieren sin querer.

Seamos conscientes de que el futuro es de todos y no podemos dejarles a nuestros hijos e hijas, a generaciones venideras, el negro porvenir que les espera si no cuidamos mejor y con más cariño nuestro entorno, nuestro medio ambiente. Porque cada gesto cuenta, cada gota cuenta.

Mª del Pilar García Victorio

Cada gota cuenta por Mª del Pilar García Victorio
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