El programa de Salvados del periodista de investigación Jordi Évole, ha destapado lo que mucha gente viene sospechando, vivimos en un país en el que no se respetan los derechos de los animales, ni se sabe si se come carne tratada sanitaria y éticamente como debería tratarse.

El programa descubrió las prácticas de algunas granjas (muy generalizadas según Igualdad Animal en el sector cárnico), en principio a costa de la esclavitud de las personas trabajadoras mayoritariamente extranjeras, aprovechando su vulnerabilidad y obligándolas con condiciones de precariedad  propia de siglos pasados.

Las declaraciones de estas personas contando sus horarios, sueldos inaceptables y lo que tienen que vivir viendo sufrir a esos animales,  son increíbles y abominables, en un país del siglo XXI.

Lo peor es que pudimos ver la pésima situación en una granja de cerdos perteneciente a la marca El Pozo, en la que convivían animales sanos con enfermos, desnutridos, con deformidades, tumores, heridas abiertas e infectadas… que parecía sacada de una película de terror. Vimos incluso cerdos muertos comidos por sus compañeros por pura hambre, en un acto de canibalismo por inanición…

La duda planteada en el programa es del todo lógica, ¿mienten las industrias cárnicas? ¿meten en sus productos animales enfermos con infecciones o maltratados?…

Es lógico que tras esas duras imágenes la alarma social se dispare y nos preguntemos si esos animales llegan a la producción para el  consumo humano.

Veterinarios y mucha gente se pregunta: ¿qué hacen esos animales sin ser tratados ni separados de los otros? ¿por qué los mantienen con vida si no es para introducirlos en la cadena de producción alimentaria? ¿por qué no son curados y se alarga su sufrimiento? Si son para sanarlos ¿con qué objetivo? ¿Por qué no se les alimenta a pesar de estar enfermos? …¿para que se mueran por si solos desatendidos?

Llama la atención que la empresa El Pozo no quisiera intervenir en el programa y con un comunicado posterior se quiera justificar, al igual que la Administración encargada de la vigilancia sanitaria reconociendo que era imposible controlarlas todas, con solo 40 inspectores para más de 1500 granjas, incluso la Ministra Tejerina, defiende a la empresa sin haber realizado la investigación pertinente ante la gravedad de las imágenes.

 

Yo me pregunto… si la marca el Pozo no tenía nada que ocultar, ¿podía haber evitado este escándalo con un ejercicio de transparencia dejando visitar sus instalaciones y siendo entrevistados en el programa Salvados?, ahora no les creemos cuando dicen que esos animales iban a ser sacrificados y no iban a llegar al consumo humano…ahora no, no sabemos si cortan la pata mala al cerdo para hacer chorizos con el resto, ni si los sanos que se han comido animales muertos entran en la cadena de producción, aunque ya somos mucha gente las que al menos dudamos.

Ante la dejadez de las autoridades ahora va a resultar que para comprar cualquier producto, seremos las propias personas consumidoras quienes vamos a tener que  sin investigar por nuestra cuenta.

Quizás sirva este debate, y espero, para cambiar las cosas, ante la duda que nos quema…, no se puede quedar así sin garantizar una solución, son las Inspecciones, el Ministerio, y el resto de Administraciones responsables las que tienen que velar por el bienestar animal (sea o no para el consumo), y una producción ética y responsable para tranquilidad de toda la ciudadanía.

 

 

Mª del Pilar Garcia Victorio

Granjas del horror por Mª del Pilar Garcia Victorio
4.7 (93.33%) 3 votes