Se debería restringir la concesión de licencias para la apertura de negocios que se dedican a la venta de vapers y demás dispositivos electrónicos.
Se ve menores de edad que utilizan estos dispositivos sin ser conscientes del daño que provocan en la salud. Las sustancias que contienen pueden afectar al desarrollo del cerebro y causar trastornos del aprendizaje en los jóvenes, además son tremendamente adictivos.
La policía local debería establecer patrullas de vigilancia para comprobar que estos dispositivos no se venden a menores de edad. En caso contrario, deberían revocar la licencia de apertura del local e interponer las correspondientes sanciones.
Según el artículo 3 de la Ley 28/2005, “se prohíbe vender o entregar a personas menores de 18 años productos del tabaco, así como cualquier otro producto que le imite e induzca a fumar».

